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Capilárea 30 de noviembre de 2017

Mujer con alopecias totales y universales

Seguro que, en más de una ocasión, has oído hablar de algún caso (uno de los más populares hace años fue el de la princesa Carolina de Mónaco) en los que una persona pierde por completo su cabello en poco tiempo. Esto se debe a ciertos tipos muy concretos de alopecias que conocemos como alopecias totales y universales.

 

Aunque ya lo hemos comentado en anteriores post, un problema de caída abundante del cabello o un tipo de alopecia tan común como la Alopecia Androgenética suelen tener por lo general un tratamiento capilar que aplicar o una solución definitiva que ponga punto y final al problema.

 

Pero es cierto que hay ocasiones en las que el problema de alopecia va un paso más allá, es algo más complejo que puede acabar con la pérdida total del cabello (o de la mayor parte de él).

 

Hoy queremos repasar con vosotros esas otras alopecias totales y universales menos conocidas (y mucho menos frecuentes) que nos pueden hacer perder el cabello y, por supuesto, sus tratamientos y soluciones más adecuados en cada caso.

 

Ante todo, mucha calma

 

Como siempre os recomendamos, ante los primeros síntomas de que algo le ocurre a nuestro cabello hay que estar alerta, pero sin alarmarse. En la mayoría de casos de alopecia no se suele perder todo el cabello. Los problemas capilares más frecuentes producen dos tipos de caída, que podemos clasificar como:

 

– Caídas temporales, en las que volvemos a recuperarlo. Y pueden deberse, por ejemplo, a una alimentación inadecuada, a un problema hormonal, a un período concreto como el postparto, o la menopausia en la mujer, a un factor externo como el estrés o la ansiedad, al efecto de un tratamiento, como la Quimioterapia, etc.

 

Caídas provocadas por causas genéticas y hereditarias (como la androgenética en hombres y mujeres, que es la causa más común).

 

En todos ellos siempre existe una opción que nos ayuda a reactivar el crecimiento de nuevo cabello y a frenar la caída. Y esto puede ser a través de tratamientos capilares como el Láser, tratamientos de Bioestimulación Capilar (como Plasma Rico en Plaquetas, Minoxidil, Biodermia) o de soluciones más definitivas con o sin cirugía (como los Sistemas de Integración Capilar o el Microinjerto). Pero lo que tienen en común es que siempre hay una solución o un tratamiento para que el paciente pueda recuperar su imagen.

 

Alopecias totales y universales: la areata

 

Las alopecias totales y universales son las menos habituales, pero es cierto que en ocasiones se dan en algunos pacientes. Como ya hemos comentado en anteriores post, la más común es la Alopecia Areata Total. Se trata de un tipo de enfermedad autoinmune en la que nuestro propio organismo produce anticuerpos que atacan a nuestros folículos pilosos hasta miniaturizarlos y provocar la caída del cabello. Se desconoce aún cuáles son realmente sus causas, pero ataca a todos los folículos, de forma que perdemos por completo el cabello en cabeza…

 

La Alopecia Areata Universal va un paso más allá. Quien sufre este problema no solo pierde el cabello, sino el resto del vello en el cuerpo (pubis, cejas, pestañas…).

 

Dependiendo de cada caso y del paciente y de cómo estén de dañados los folículos pilosos, se puede (o no) volver a recuperar el cabello. Si los folículos están aún en un estado como de “hibernación”, podrán por lo general volver a producir pelo en el futuro. Pero si se han dañado totalmente, no habrá posibilidad de “reactivarlos”. Hay quienes tras una alopecia total han vuelto a recuperar el cabello. En una Areata Universal esto resulta, por lo general, más complicado.

 

También hay que hablar de otro tipo de alopecias llamadas cicatriciales que provocan la destrucción total del folículo piloso, por lo que la posibilidad de que vuelva a crecer el pelo es prácticamente inexistente.

 

No tienen nada que ver con las alopecias areatas. Sus causas pueden ser muchas: una infección, quemaduras… o bien pueden estar producidas por alguna patología que afecta y destruye a las células madre y las glándulas sebáceas del folículo piloso (como el liquen plano, la alopecia frontal fibrosante, etc).

 

Tratamientos y soluciones para alopecias totales y universales

 

A la hora de elegir una opción para que el paciente pueda volver a recuperar su imagen, hay que tener en cuenta el tipo de alopecia que sufre. En el caso de las alopecias areatas, si los folículos continúan vivos, es posible ayudar a reactivar su actividad mediante tratamientos de Bioestimulación (Minoxidil, Biodermia, PRP) y de Láser capilar. Aunque ningún tratamiento garantiza al 100% el crecimiento del cabello.

 

Si hablamos de las alopecias cicatriciales, al no poder recuperar los folículos su actividad, no hay posibilidad de tratamiento. En estos casos, un Microinjerto puede ser la mejor solución (siempre que el proceso lleve detenido mas de dos años y dependiendo también del tipo de cicatrial, ya que en algunos casos y por el tipo de alopecia no es recomendable). En otros casos (depende de cómo de avanzada esté la alopecia o si el paciente no quiere pasar por una cirugía) un Sistema de Integración Capilar también es muy buena opción.

 

Pero, si no se quiere optar por una cirugía o la alopecia está demasiado avanzada para un sistema de integración, la peluca estética sería la mejor opción.

 

Qué ocurre en el caso de la Quimioterapia

 

Una de las consecuencias de la Quimioterapia en pacientes de cáncer, suele ser la pérdida total del cabello. Aunque conviene aclarar que:

 

– no siempre ocurre en el 100% de los casos.

 

– suele ser una caída temporal, ya que el pelo se recupera unos meses después de terminar el tratamiento oncológico.

 

La caída se produce por el efecto de los fármacos empleados en el tratamiento de Quimioterapia. Estos atacan a todas las células de nuestro cuerpo, también a nuestros folículos pilosos, que quedan inactivos, dormidos. Se paraliza el crecimiento del pelo y esto provoca su caída.

 

Lo normal es que el cabello comience a caer entre los 7 y 10 días después de haber iniciado el tratamiento. Crecerá de nuevo entre 1 a 3 meses desde el final del tratamiento de Quimioterapia, tardando entre 6 y 12 meses en crecer por completo. En este caso, una peluca oncológica es la solución perfecta para que el paciente pueda recuperar rápidamente su imagen y no tenga que sumar a la enfermedad el efecto psicológico que produce vernos de pronto sin pelo, que sin duda lo hace aún más difícil.

 

Cómo elegir una peluca. Recomendaciones de los expertos

 

Tanto en el caso de pelucas estéticas (como solución a problemas relacionados con alopecias totales y universales) como pelucas oncológicas, nuestra primera recomendación es que se trate siempre de adaptarla cien por cien a nuestra imagen, algo que hará que nos veamos y nos sintamos mejor. Hoy en día se puede elegir el grosor y el color del cabello, el corte… Para todo ello, contar con el asesoramiento de un profesional capilar, un tricólogo es esencial (para explicarles cómo colocarla, peinarla, sus cuidados…).

 

Y sobre todo, no hay que olvidar elegir siempre un producto de calidad. Hay que pensar que esta peluca nos va a acompañar durante varios meses (o años en muchos casos), todos los días… y tiene que ser algo muy cómodo, que pueda adaptarse además a nuestra cabeza sin pelo y cuando este empiece a crecer de nuevo (como en el caso de la Quimioterapia).

 

Ya sabéis que en Capilárea estamos encantados de poder ayudaros y orientaros en todos aquellos temas que os preocupan sobre vuestra salud capilar. Porque, antes de tomar cualquier decisión, el primer paso es informarse bien 😉